El síndrome de desorden financiero
No es nuevo oír frecuentemente acerca de la gente que dilapida todos los recursos de su vida, si ha tenido la suerte de heredar una fortuna, o que acaba con el capital amasado a través de su trabajo y esfuerzo en un abrir y cerrar de ojos, a causa de su poco juicio para conservar aquello que tiene. Esa conducta extrema de gastar y gastar sin pensar en el futuro se llama síndrome de desorden financiero, y es una enfermedad que afecta por igual a hombres y mujeres. Pero éstas últimas, más proclives a sucumbir a las tentaciones de la buena vida, lo que incluye ropa y accesorios, elementos de decoración, carros, viajes, apartamentos y, en fin, todo lo que el dinero y las tarjetas de crédito pueden pagar, se ven un día acosadas por sus acreedores, derrotadas y enfrentadas al dilema de empezar de nuevo su vida económica cuando ya la cuesta se ha tornado más pendiente, es decir, cuando la edad apremia.